6. El racionalismo
Sexto tema del curso de hermenéutica.
Con Baruc Spinoza (1632-1677) comienza el racionalismo. Él fue el primero en interpretar la Escritura con esta filosofía. Fue expulsado de la sinagoga y de la comunidad judía por esto mismo. Para Spinoza, Dios no es personal y trascendente, sino el orden geométrico impersonal que rige el universo, sin voluntad ni finalidad. Recurrir a la «voluntad de Dios» para explicar el mundo era pura ignorancia.
Los apóstoles y los profetas, en realidad, atribuyen a Dios sus propios pensamientos religiosos; no hay revelación como tal. La Escritura hay que interpretarla como se interpreta la naturaleza, de manera desapasionada y sistemática, extrayendo —con datos y principios seguros— el pensamiento de los autores. Es decir, con estudio lingüístico, clasificación de textos, biografía del autor, costumbres e historia del texto.
A lo largo del XVIII, se usaron sus reglas exegéticas (usadas en parte por los Padres antioquenos), acompañadas de muchos manuscritos descubiertos en ese siglo. Al final del XVIII se desarrolla más ese racionalismo exegético, negando cualquier hecho o doctrina que no se entienda con la razón humana (milagros, teofanías, encarnación, resurrección…). Si algo es imposible, no pudo haber ocurrido. Esto se ve amplificado por la visión mecánica del mundo, muy presente durante el siglo XIX.
Las mayores críticas bíblicas se dieron con la vida de Jesús. Hermann Samuel Reimarus (1694-1768) sostuvo que Jesús predicó la cercanía del Reino en sentido político y se hizo reconocer como Rey-Mesías. Como su insurrección fracasó, fue condenado a muerte. Sus discípulos hicieron desaparecer su cuerpo y luego anunciaron la Resurrección; apoyándose en la segunda venida del Hijo del Hombre (Dan 7). A Reimarus le siguió Heinrich Paulus. En su Vida de Jesús (1828) intenta explicar los milagros dentro de los límites de la razón. La única intervención sobrenatural que acepta fue el nacimiento de Jesús, como aquel que tiene el «Espíritu del Mesías».
El racionalismo historicista alcanza su culmen en Bruno Bauer (1809-1882) quien, considerando la teología de los Evangelios, niega que Jesús existiera; y ve los evangelios como novelas mediterráneas y apocalípticas. Friedrich Schleiermacher (1788-1834) introducirá el racionalismo histórico en la teología protestante, que llevará al escepticismo doctrinal e histórico, hasta la vuelta de la ortodoxia protestante con Karl Barth (1886-1968).